DOCENA DE LIBROS
Cuando era aún pequeña y tendría unos 8 años, y leía a Tintin y sus aventuras, mi padre me regaló una colección de 12 libros que no tenían figurita o dibujito alguno por ningún lado y sí un mar de letras pequeñitas, apiñadas con puntos y comas y demás signos de admiración, puntuación etc; no entendía, yo esperaba un libro con dibujos no una selva de letras que apenas estaba conociendo. No las quise, las hice a un lado y me senté a llorar; él, mi padre me instó a darle una oportunidad a un libro de tapa dura negra y gastada que tenia un titulo casi imperceptible por lo viejo... El corsario Negro del escritor Emilio Salgari; lo miré con duda pero acepté leerlo si primero mi padre lo leía conmigo - amé ese libro!!!- después del primer capítulo no hubo necesidad de su compañía, pero si de su asistencia para entender palabras largas y confusas para mi a esa edad, me demoré todo el tiempo que mi corta vida y poco desenvolvimiento en la lectura me permitieron.
Hoy puedo decir que canción de Navidad, El principito, el viejo y el mar, Tintin me llevaron a lugares y parajes que no conocía, Salem´s Lot me aterrorizó - por cierto lo perdí, no lo encuentro; alguien lo amó más que yo- y Cumbres Borrascosas me hicieron conocer personas y emociones que desconocía y que con el tiempo entendí, mi infancia y mi amor por los libros me convirtieron en lo que mis amigos definían como un ratón de biblioteca; me insistían en que me divirtiera más - pobres ellos, yo me divertía más porque viajaba a lugares inhóspitos, turbulentos mares, era parte de intrigas aventuras y búsquedas encarnizadas del amor o de simplemente un tesoro-. Hoy agradezco esa docena de libros que ahora son mis tesoros y que hicieron que amara la lectura, hoy espero enseñarles a mis pequeños a adentrarse en ese mundo de aventuras y emociones a través de un libro y claro de la vida misma que es un gran libro con páginas en blanco que esperan ser llenadas por cada uno de nosotros a su manera.
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